Una visita cultural y divertida

BY IN 2015, A divertirse 2 COMMENTS

El primer ballet que vieron mis hijos fue en el Covent Garden cuando tenían 5 años, El Cascanueces. Lo vieron ellos porque yo me pasé embobada todo el tiempo mirando las caras de asombro, literalmente boquiabiertos, que tuvieron durante toda la representación. Hay gente que me decía que eran demasiado pequeños, pero al contrario de lo que muchos padres creen, no hay que esperar a que sean “lo suficientemente mayores” para llevarles a un concierto, un teatro o una ópera. Si me apuráis, os diría justo lo contrario: no esperéis a que sean lo suficientemente mayores como para que ya no quieran ir.

No vamos a negar que en un principio parece más divertida una tarde en la piscina de bolas de la ludoteca, pero es que una cosa no quita la otra, y si lo organizas bien, la experiencia de una visita cultural puede ser tan gratificante o más para ellos. Eso sí, mi consejo es que planifiques esta salida con más esmero que una primera cita.

Esta es lo que hacemos en casa, por lo que os pueda servir:

  • Haz de la visita cultural toda una experiencia. Que sea la causa de un día especial, aprovechad para ir a su restaurante favorito justo antes, o a tomar una merienda especial después… En Londres es costumbre que en los teatros vendan helados en el intermedio, y esa es una de las cosas que más les gusta a mis hijos. Casi tanto como los sándwiches de salmón del Royal Opera House, o la tarta de chocolate del restaurante del British Museum. Otra cosa que me encanta es ver a las niñas con sus vestiditos tipo bailarina cuando van a un ballet. ¿Por qué no estrenar algo especial?, ¡la ocasión lo merece!
  • Elige bien el día. No planees la visita en un día en el que normalmente hagan actividades que les gusten. Yo creo que lo ideal es hacerlo en días de cole, y aunque en esto entiendo que soy un poco radical, yo prefiero hacerlo en lugar de los deberes. En casa los días de salidas culturales son días sin deberes. No son tantas visitas al año, al menos no son tantas las de entre semana, así que recomiendo enviar al cole una nota explicándolo; si son buenos profes no solo lo entenderán, sino que se alegrarán y lo fomentarán.

Niñas en el MOMA de NYC, admirando el impresionante cuadro de Barnett Newman Vir Heroicus Sublimis.

  • Elige bien el horario. Hay veces que he dejado pasar actuaciones que me hubiesen encantado solo porque eran en un horario de noche. No tiene sentido llevar a los niños a ver un espectáculo si van a estar muertos de sueño deseando irse a casa a dormir. No pasa nada, ya habrá otras ocasiones.
  • Si vas a visitar un museo, haz tú los deberes antes. Elige con tu hijo qué cuadros o qué parte es la que os interesa, una visita corta y agradable es lo ideal. Muchos museos tienen programas especiales para niños, con itinerarios recomendados y material de apoyo, es una buena opción. Si no, hacedlo vosotros por vuestra cuenta. Y deja que deambule tranquilo por el resto de las salas, que se pare en lo que él quiera o que pase como una exhalación buscando con el mapa de las salas lo que ha ido a encontrar. Lo importante es que se acostumbre a ir al museo, con la edad prestará más atención y disfrutará de más cosas. Ahora que mis hijos son mayores (13 años) tenemos un plan de lo más ambicioso. Tríptico San RomanoEl año pasado Dani y yo nos dimos cuenta de que a los dos nos gustaba especialmente un cuadro, La batalla de San Romano, ¡qué casualidad! Pero este no es un único cuadro, es un tríptico que está repartido en tres museos diferentes. Nuestro ambicioso plan es viajar para ver los tres, una especie de “caza” del cuadro por el mundo.  Ya hemos visto uno de ellos, en la National Gallery de Londres, que es la parte fácil para nuestra familia. Nos queda un viaje a Florencia a Galleria degli Uffizi y al Musée du Louvre de Paris… ¡no puedo esperar!
  • Pasa por la tienda. Todos los museos o teatros tienen tienda, ya sé que no es lo más barato exactamente, pero merece la pena pasar por ahí y llevarse un recuerdo de lo que habéis visto. Aunque sea un boli con la foto del cuadro preferido, o unas postalitas. El caso es no olvidar.
  • El tema económico. No vamos a mentir diciendo que una ópera o un ballet es un plan que no suponga un desembolso importante. De cualquier forma, muchos teatros tienen programas infantiles a unos precios muy accesibles. Una ópera de las de “adulto” es ya otra cosa, una auténtica inversión, pero no es algo que se haga todos los días, una vez al año es ya suficiente. Parece que duele cuando se dice, pero no es mucho más caro que llevar a los niños al Parque de Atracciones, y ya ni os cuento si lo comparamos con los viajes a París a Euro Disney o a un partido de fútbol, y en estos sitios estupendos sí que se ven muchos niños. Que cada familia elija lo que prefiera, pero el dinero, en la mayoría de los casos, no puede ser la excusa.Ricardo y Paula TR interior

Dos de nuestros colaboradores en el Teatro Real de Madrid, Sherezade en la programación infantil.

En esta página web puedes encontrar posts sobre exhibiciones a las que hemos ido, la de la obra de recortables de Matisse fue todo un éxito, no hay niño que se quede indiferente ante los gigantescos cuadros de color hechos con papel. También os recomendamos nuestro post sobre la exposición Caminos a la Escuela que vimos en la Fundación Canal de Madrid y el de Musicales en Londres por si estáis planeando una escapadita. Otras muestras que suelen ser muy al gusto de los niños son las de Pop Art. Vimos una sobre Lichtenstein que les impresionó mucho. En fin… ¡hay tanto para elegir!

Jaime Lichtenstein 2

Uno de nuestros blogueros haciendo el ganso a la puerta de la exposición, Tate Modern, Londres.

En nuestra página de Facebook La biblioteca de Miss McHaggis vamos anunciando los programas de música, teatro, o exhibiciones que más nos llaman la atención. Os invitamos a visitarnos y os tendremos al día.

 

2 Comments

  1. Cristina |

    ¡¡Cómo me gustan vuestros post!! Y qué buenas ideas tenéis!!

    Desde mi pequeña aportación, tengo que decir que cuando llevamos a Lucía que tenía 2 añitos y a Inés que acababa de cumplir uno a ver “El Sastrecillo Valiente” (cabe recordar que me lo recomendasteis desde este blog y ¡qué buena recomendación!)…íbamos con miedo pensando que eran pequeñas…pero qué va!! ni se movieron en toda la función y acabaron entusiasmadas…a partir de ahí hemos hecho alguna escapada… hemos ido al Museo de Ciencias Naturales que les encantó… y ahora tenemos una visita en mente que es el Museo del Ferrocarril y al Museo Thyssen para el primer trimestre…

    Lo que hago es que pintamos un calendario y ponemos nuestra meta, que es el día que vamos a hacer esa visita… y cada día si se portan bien y obedecen ponemos caritas sonrientes o tristes (que hay veces que cae alguna…) y así hasta completar el calendario… Se ponen contentísimas cuando les decimos qué plan vamos a hacer y cuando vamos, están como locas pensando que como se han portado fenomenal… se lo hacemos ver como algo más en nuestro día a día…. hacemos una cultural y otra más acorde pero de todo se aprende… disfrutan ellos, y disfrutamos nosotros…

    ¡¡Gracias!!

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    • Miss McHaggis |

      ¡Muchas gracias Cristina! Gracias por animar a otros padres a llevar a sus hijos a conciertos, museos… ¡la belleza no tiene edad! y los niños tienen mucha sensibilidad y pocos prejuicios, así que normalmente disfrutan mucho. Y en cuanto al miedo que puedan tener los padres por si se portan mal, yo siempre me fijo en si hay niños en la sala y nunca JAMÁS he visto a ningún niño molestar (lo que lamentablemente no puedo decir de los adultos). Además, cada vez hay más funciones diseñadas expresamente para ellos, y normalmente son buenísimas, una delicia también para nosotros los acompañantes.

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