Futuros lectores

BY IN 2017, Y para los padres 2 COMMENTS

He leído muchos artículos sobre cómo hacer niños lectores. Son buenos consejos pero no hablan del verdadero problema y de que la solución no es seguir unos pasos a modo de receta de cocina. Lo que no se dice es que aficionar a un niño a la lectura requiere mucho esfuerzo, dedicación y un toque de rebeldía por parte de un adulto.

Leer por placer.

Muchos padres desean que sus hijos lean por las evidentes ventajas que conlleva, pero el amor a los libros no nace de tomar conciencia de sus efectos positivos, sino de encontrar placer en la lectura. Aprender a descubrir las historias que contienen los libros y la maravillosa posibilidad de hacerlas nuestras y únicas, de vivirlas tal y como nosotros las imaginemos. Eso es lo que la diferencia de otras formas de entretenimiento como el cine o los vídeojuegos, donde la realidad se nos presenta ya dada y aderezada con música y efectos de todo tipo y colores. Más vistoso y mucho más fácil de “consumir” porque no requiere esfuerzo intelectual, sólo hay que dejarse llevar. Por lo tanto, los libros, como forma de entretenimiento, entran en competencia directa con la tecnología y el soporte audiovisual. Y seamos francos, tienen todas las de perder.

Yo soy una firme defensora de controlar el tiempo de exposición de los niños a vídeos, ipads, teléfonos móviles y redes sociales. Cuando digo que se requiere un toque de rebeldía me refiero a esto, a no dejarse llevar por el “es que todos sus amigos lo hacen.” ¿Y? Mis hijos no han tenido móvil hasta los 14 años, y han sobrevivido perfectamente manteniendo una estupenda vida social. En cuanto a televisión y ordenadores, en casa somos muy cinéfilos, los fines de semana hacemos “cine familiar” con refrescos, pipas y picoteo y… ¡silencio total! Con los vídeojuegos lo mismo, los niños tienen tiempo para jugar, y eso se lo respetamos, pero en un horario que no interfiera con sus deberes y otras actividades. No estamos en contra de las tecnologías, sería ridículo, pero sí somos conscientes de que tienen que estar limitadas porque tienden a hacerse adictivas y excluyentes de todo lo demás.

Al final, la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿Qué puedo ofrecerle a mi hijo junto con el libro para que lo prefiera a la televisión? ¿Qué puede aportarle la lectura que no encuentre en el ipad? Y la respuesta es muy sencilla: tiempo de calidad con nosotros.

Si quieres aficionar a tu hijo a la lectura organízate para sacar unos minutos al día para leer con él. Léele cada día desde bebé, y cuando aprenda a leer él solito, seguid leyendo juntos. Y una vez establecida esta rutina, mantenla a rajatabla. Además, es lo mejor que podemos hacer por la futura formación académica de nuestro hijo. Si les aficionamos a la lectura, si les creamos el hábito de estar tranquilos y concentrados durante una parte del día, si les ayudamos a tener buena comprensión lectora, a escribir y expresarse con propiedad, a tener una cultura general amplia, a pensar por sí mismos, a formarse una opinión razonada… a todas las ventajas que vienen “de serie” con los libros cuando se lee por placer, entonces estamos poniendo las bases para que su paso por el colegio y la universidad sea un éxito. Siempre digo que la mejor educación no cuesta una millonada en colegios privados, sólo cuesta 20 minutos al día leyéndole a tu hijo. Un lujo al alcance de todos.

Empieza a leerle desde bebé.

Da igual que no sepan hablar todavía, ellos van entendiendo la rutina de la lectura. Les sentamos en nuestro regazo y desde muy pequeñitos se van acostumbrando a tener un momento de tranquilidad. Disfrutan del tiempo en exclusiva con mamá o papá, y de la atención que les damos, de las palabras que pronunciamos en alto, de los diferentes tonos de nuestra voz.

Libros de páginas gruesas para que los dominen ellos sin cortarse, con colores fuertes y dibujos sencillos. Con palabras que empezarán a ampliar su vocabulario y que se refieren a cosas que no le resultan cotidianas (el león, ¿qué animal es ese tan extraño?) Libros para tocar y percibir sensaciones, para que se vayan dando cuenta de que el libro es la puerta a otras experiencias.

¿Por qué seguir leyéndole cuando él ya sabe? ¿No sería mejor que leyese solo para practicar?

La lectura es una tarea difícil que requiere mucho esfuerzo intelectual y es, por lo tanto, cansada. Se nos olvida ahora que somos mayores, pero leer agota cuando estás aprendiendo, igual que andar agota a los niños hasta que se les fortalecen los músculos de las piernas. De la misma forma que seguimos llevando la sillita aunque sepan andar, les leemos en alto para ayudarles a avanzar y darles un respiro, por ejemplo, un capítulo tú, otro él. También puedes empezarle tú el libro y cuando ya esté totalmente pillado en la trama dejar que lo termine solo, el quivalente a llevarle en la sillita hasta el parque y dejarlo bajar en los columpios, fresco y dispuesto a jugar. No tengas prisa, si le coge el gusto a los libros es sólo cuestión de tiempo que se lance a leer de manera independiente y termine siendo un gran lector.

Otra gran ventaja de leerles a los niños es que se puede ajustar el libro a sus intereses y madurez, y no a su habilidad como lector. El que no sean grandes lectores no quiere decir que les interese los libros para niños más pequeños. Si ellos todavía no tienen la destreza para leer una novela que les resulte interesante, ¿les condenamos a leer libros para niños chicos? Es la receta del fracaso: no sólo les cuesta leer sino que además el esfuerzo no les reporta ninguna satisfacción. Debemos leerles novelas que les interesen, con tramas y personajes más complicados y ayudarles con el vocabulario y con conceptos o dudas.

Al leer juntos surgen muchas conversaciones porque los libros nos presentan situaciones no cotidianas o de mundos de fantasía que a los niños les llama la atención. Deja que interrumpa la lectura cuantas veces quiera, si un tema le interesa, aprovecha y habla con él, si al final no avanzáis ese día con el libro, ¿qué más da? ¡un buen debate es igualmente educativo!

Deja que elija él lo que quiere leer, y no te molestes si pierde interés por un libro y prefiere dejarlo. La lectura es por placer, no son deberes del cole.

Tomad la costumbre de ir a las bibliotecas y librerías con asiduidad, y haz de estas salidas algo especial. Por ejemplo, primero biblioteca y después merienda para celebrar la elección del libro.

En casa, ten los libros a la vista y en un sitio donde el niño pueda acceder sin dificultad. Así les puede echar un vistazo y elegir qué quiere leer.

No le obligues a leer, no le digas que “hay que leer”, no le mandes “a la cama a leer”. Si lo haces así el libro se convierte inmediatamente en una obligación o un castigo. No les obligamos a leer como tampoco les obligaríamos a comerse una tarta de chocolate con fresas. Así que sé un poco pícaro y cuida tus palabras, no le digas: “Deja de jugar que tienes que ir a la habitación a leer”, dile: “Es hora de ir a la cama.”  Y cuando esté en su cuarto: “¡Qué rápido te has preparado! Como has sido tan bueno, ¿por qué no eliges un libro y lo leemos juntos antes de dormir?” El libro es el premio.

Alíate con los tebeos. Por alguna extraña razón a los padres les parece que los cómics o tebeos no “son serios”, no cuentan como lectura. Yo no entiendo el porqué. Son un arma secreta para aficionar a los niños a tener un libro entre las manos. Las historias son muy divertidas y muy chulas, y los niños leen a la vez que disfrutan de los dibujos. Mirar los dibujos con atención es una buena preparación para la lectura, empezamos por el detalle del arma del superhéroe y seguimos con las palabras escritas a su lado.

¿Y cuando ya son mayores?

Mis hijos son ya adolescentes y leen ellos por su cuenta. Yo procuro leer los libros que ellos tienen, al menos echarles un ojo para saber qué leen y poder comentarlos con ellos cuando se presenta la ocasión. También he tomado la costumbre de leer en las horas en las que hacen los deberes, así estoy presente sin molestar y además sigo dando ejemplo. Me gusta que me pregunten qué leo y si me gusta el libro. Después, los que pienso que ellos pueden leer se los dejo en su biblioteca.

¡Visita nuestra web! Los libros están seleccionados por edades y recomendados por niños que los han leído. Ellos saben lo que les gusta, normalmente son acierto seguro 🙂

2 Comments

  1. Lola Alonso Becerril |

    Buenas tardes. Qué gran idea Patricia, por este bello y maravilloso escrito. Lo describes a la perfección desde tu amor y disfrute con la lectura, hasta las formas de hacer que los niños desde que son bebés, se le lean, acostumbrándose a ver las ilustraciones, continuando con los libros que desean leer con los que más alegría les proporcionan.
    Leer juntos y comentar es como ver películas y hacer una puesta en común de los mensajes recibidos, nosotros le llamamos cineforum.
    Continuamos regalando libros, compartiendo lo que más nos gusta, aconsejado algún título que pensamos pueden gustar. Etc.
    Mis nietos siguen esta conducta y hasta le piden a su madre, mi hija, para que le hagan una fotografía cuando están leyendo, para que su abuela sepa que le gusta mucho los libros que les regalo. Sobre todo Álvaro, el pequeño que es un artista de cuidado.
    Felicidades de nuevo a todos los que hacéis una labor tan grande en post de la lectura.

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    • Miss McHaggis |

      Mil gracias Lola, ¡qué bonito lo que cuentas de tus nietos! Ya he visto la foto, la subiré a FB para que otros nietos y abuelos se animen a mandarse libros y fotos leyendo, ¡es que me encanta la idea! Muchos besos a ti y a tu familia de todos los de la biblio.

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