El increíble niño comelibros

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Oliver Jeffers

Edad recomendada: a partir de los 4 años.

 

Julia (5 años):Me gusta leer muy rápido, y es que no puedo parar porque me gustan mucho los libros… Mis libros favoritos son de películas y de historias de animales. Me parece que Enrique sabía muchas cosas porque se comía los libros, pero si los lees también sabes muchas cosas y no tienes que hacer algo que está mal, ¡como comer libros!”

Niños a los que les gusta leer, ¡qué bien!, los padres tan contentos porque sabemos de todas las ventajas de los libros.  Pero luego están los niños que sienten verdadera pasión por la lectura, los devoradores de cuentos y novelas, los que tienen un montón bajo la cama y no pueden salir a la calle sin uno escondido en el abrigo. Niños que leen a velocidad de relámpago y pueden tener dos o más empezados al mismo tiempo. No sé si esto es malo, en casa hay uno, al principio pensé que era mejor “enseñarle” a leer tranquilo, libro a libro, hasta que me di cuenta de la pasión que ponía en cada lectura, y también noté que aunque devoraba los libros en un primer momento, después volvía a ellos, y los releía una y otra vez. Cuando es el amor por la lectura lo que hace devorar libros no hay empachos ni vomitonas. Estoy de acuerdo con Mr Jeffers, hay que saborear las historias, comentarlas, dedicar tiempo a pensar en ellas para que los libros sean realmente nutritivos, lo que no tengo tan claro es que haya una única forma de leer.

A María C. (8 años) le parece que: “es un cuento muy divertido y los lectores se lo pasan muy bien. El niño se llama Enrique y es un poco especial, porque no lee libros como nosotros sino que se los zampa. Uno tras otro, sin parar. Le gustan todos los libros, TODOS, pero en especial los rojos. Sabía más que la maestra, hasta que un día empezó a vomitar letras, palabras y tapas de libro. ¡Pobre Enrique! El médico –nosotros le llamados Salvador, como mi pediatra- le recetó una dieta sin libros y tuvo que dejar de comérselos. Hasta que un día se encontró de nuevo un CUENTO medio mordido y empezó a leer (¡antes no se los leía!) Y se dio cuenta de que podía ser el niño más inteligente si se leía los libros. Y ahora en lugar del niño comelibros es el niño comebrócoli.

Los dibujos son muy guapos y divertidos. La parte que más me ha gustado es cuando se lía y ya no sabe hablar ni responder a las preguntas. ¡Comer demasiado rápido no va bien!”

María tiene toda la razón, es mucho mejor dedicarse a leer libros y ser niño comebrócoli, pero de esos no he encontrado ninguno todavía, lo que sí he encontrado ha sido a muchos niños y animalillos come-tarta-de-chocolate, come-bacon, o come-helados-de-cualquier-sabor. No sé qué pensaría el Dr Salvador de estas dietas…

A Javier C. (5 años) le encanta leer este libro “porque es muy gracioso y no me puedo parar de reír. En el libro hay un niño que se llama Enrique y no para de comerse los libros a bocados y por esto va al circo y le llaman el niño comelibros. Hasta que un día no puede más y empieza a vomitar y tiene que ir al médico Salvador. Y los médicos le dicen que tiene que dejar de comer libros y empezar a leerlos. Y se da cuenta de que eso también le gusta un montón.

Estamos todos de acuerdo, dediquémonos a comer bocadillos de sobrasada, tortilla de patatas sin cebolla, lentejas (es que a Julia le encantan) y dulces varios y usemos los libros para disfrutar de la lectura, sin otro propósito que ese. No para ser los más inteligentes, ni para destacar en el cole, sólo para ser felices leyendo, y sin buscarlo ni esforzarnos, ellos nos harán más inteligentes y más capaces para el estudio, ¡eso lo traen de serie!

Nota de Miss McHaggis

La jefa está asombrada de que no se haya mencionado algo importantísimo. La historia empieza cuando un niño se distrae y en vez de darle un bocado al bocata se lo da al libro. Pero, ¿qué puede ser tan traumático como para hacerle cometer ese error? ¿Os acordáis? Y los que no lo hayáis leído todavía, cuando lo hagáis fijaos bien, no lo vamos a decir pero… ¡¡es algo aterrador!! (según Miss claro)

¿Sabías que…?

El autor e ilustrador de este libro es un famosísimo artista irlandés que ahora vive en Nueva York. Os recomendamos cualquiera de sus libros ilustrados, son muy divertidos, preciosos y con personajes entrañables. Pues bien, podríais pensar que Oliver era un niño muy lector de pequeño… ¡nada de eso! Él mismo reconoce que era más bien gamberro, que se pasaba el día metiéndose en líos y jugando por las calles de Belfast. De hecho, sólo era disciplinado cuando se trataba de dibujar.

Este es su estudio en Brooklyn, luminoso, debidamente desordenado y con un ambiente que invita a crear. ¡Qué maravilla!

Agradecimientos:

A María y Javier, nuestros nuevos colaboradores, ¡estamos muy contentos de teneros en el equipo!

A Julia, bloguerilla veterana y amiga personal de Miss McHaggis.

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